Aprendos Podcast

Nivel B2

El robo del siglo

Sin armas, sin violencia, por las alcantarillas

El 13 de enero de 2006, cinco ladrones asaltaron un banco en Acassuso, cerca de Buenos Aires, y escaparon por los desagües mientras unos doscientos policías vigilaban la puerta. Sebastián le cuenta a Paloma cómo lo planearon, cómo cayeron y por qué su historia terminó en el cine.

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Palabras clave

Estas palabras aparecen en el episodio. En la transcripción, pasa el ratón o toca una palabra marcada para ver qué significa.

el rehénsustantivo
Persona a la que unos delincuentes retienen a la fuerza para conseguir algo a cambio.
La serie empieza con un secuestro en un tren y veinte rehenes que no saben qué va a pasar.
rodearverbo
Ponerse alrededor de algo o de alguien, por todos los lados.
Al salir del concierto, un grupo de fans rodeó el coche de la cantante.
atracarverbo
Robar en un lugar, como un banco o una tienda, amenazando a la gente que está dentro.
Anoche atracaron la gasolinera de mi barrio, pero por suerte nadie salió herido.
el negociadorsustantivo
Persona que habla con la otra parte en un conflicto para intentar llegar a un acuerdo.
Mi hermana es una negociadora excelente: siempre consigue que le hagan descuento en el mercado.
custodiarverbo
Vigilar un lugar o una cosa para protegerlos.
Dos guardias custodian la entrada del museo durante toda la noche.
la bóvedasustantivo
En un banco, la sala muy protegida donde se guardan el dinero y los objetos de valor.
La directora de la oficina es la única persona que conoce la combinación de la bóveda.
el apodosustantivo
Nombre informal que se le da a una persona o a una cosa, muchas veces por algo que la caracteriza.
En el colegio me llamaban «Pecas», y algunos amigos todavía usan ese apodo.
la alcantarillasustantivo
Conducto bajo la calle por donde se va el agua de la lluvia o de las casas.
Se me cayeron las llaves por la rejilla de una alcantarilla y tuve que llamar a un cerrajero.
el sótanosustantivo
Parte de un edificio que está por debajo del nivel de la calle.
Guardamos las bicicletas y los adornos de Navidad en el sótano.
el botínsustantivo
Lo que se llevan los ladrones después de un robo.
La policía encontró el botín escondido en el maletero de un coche abandonado.
no quedar ni rastroexpresión
Desaparecer por completo, sin dejar ninguna señal.
Dejé una tarta de chocolate en la mesa y, cuando volví, no quedaba ni rastro de ella.
tener mucha caraexpresión
Hacer o pedir algo sin ninguna vergüenza, aunque no esté bien.
Mi compañero de piso tiene mucha cara: se come mi comida y encima se queja de que está fría.
delatarverbo
Contar a la policía o a otra persona lo que alguien ha hecho mal.
Mi hermano pequeño me delató cuando vio que me estaba comiendo las galletas de la cena.
confesarverbo
Admitir que has hecho algo malo, por ejemplo, un delito.
Al final, mi sobrino confesó que había sido él quien rompió la ventana con la pelota.
la condenasustantivo
El castigo que decide un juez, por ejemplo, unos años de cárcel.
El conductor que causó el accidente recibió una condena de dos años.

¿Lo has entendido?

Elige la respuesta correcta.

1. Cuando la policía entra por fin en el banco, ¿qué encuentra?

2. ¿Por qué había tomado Vitette clases de teatro?

3. Según lo que leyó Paloma, ¿qué dice el negociador Sileo sobre el famoso feliz cumpleaños?

4. ¿Cómo salieron los ladrones del banco?

5. ¿Cómo empezó a caer la banda?

Actividad 1

¿Quién lo dijo?

Completa cada cita con una palabra de la lista. Después, adivina quién la dijo: ¿Paloma o Sebastián?

1. “Adentro hay veintitrés y cinco ladrones armados, y la tele lo transmite todo en directo.”

¿Quién lo dijo?

2. “¿Teatro? ¿Para un banco?”

¿Quién lo dijo?

3. “Un desagüe pluvial, o sea, las de toda la vida.”

¿Quién lo dijo?

4. “Los rehenes estaban asustados pero bien, y de los ladrones .”

¿Quién lo dijo?

5. “Abrir una joyería después de vaciar más de ciento cuarenta cajas llenas de joyas es .”

¿Quién lo dijo?

Actividad 2

Descifra el código

Escribe la palabra de la lista que corresponde a cada pista, sin artículo. Las letras rosas forman el nombre de un objeto que aparece varias veces en el episodio.

1. Así llamaron los ladrones a su herramienta hidráulica: «Cañón Power». Quien lo eligió necesitaba un editor, según Paloma.
2. Miguel Sileo tenía este trabajo al otro lado del teléfono. Vitette le hablaba como un vendedor de seguros.
3. Lo que hizo Alicia Di Tullio cuando llamó a los investigadores y les dio nombres.
4. El policía que hacía esto en el banco pudo salir con su arma reglamentaria.
5. La de Vitette fue la más alta de todas: veintiún años.
6. Para Paloma, prepararse para esto con clases de teatro es muy raro. Para Sebastián, negociar era casi lo mismo.
¿Qué objeto es?

Actividad 3

Tu turno

Sebastián os deja una pregunta al final: ¿fueron unos genios del crimen o unos ladrones con buena prensa? Escribe cinco o seis frases con tu opinión. Usa al menos tres palabras de la lista.

Tu texto se guarda en este dispositivo.

Para mí, fueron unos ladrones con buena prensa. Reconozco que escapar por las alcantarillas en gomones fue un plan brillante, y el apodo «Cañón Power» tiene su gracia. Sin embargo, veintitrés rehenes pasaron una tarde de miedo, y eso no se arregla con unas pizzas. Además, se quedaron con casi todo el botín y no repartieron nada. Y cuando Vitette abrió una joyería después de cumplir la mitad de su condena, demostró que tenía mucha cara.

Transcripción completa

Mostrar la transcripción
Sebastián
Siete de la tarde, y unos doscientos policías un banco en Acassuso, al norte de Buenos Aires. Adentro hay veintitrés y cinco ladrones armados, y la tele lo transmite todo en directo.
Paloma
Y entonces la policía entra.
Sebastián
Entra, y lo único que encuentra son cajas de seguridad vacías y una nota que rima.
Paloma
¿Una nota que rima? ¿En serio?
Sebastián
Te lo juro. Poesía de ladrones.
Paloma
Esto es Aprendos en español, nivel B2. Soy Paloma.
Sebastián
Y yo soy Sebastián.
Paloma
Necesito esa rima ahora mismo, tío, que soy editora y me paso la vida corrigiendo los textos de los demás.
Sebastián
Ni en sueños, porque la rima hay que ganársela y antes tenés que conocer a los autores. En Argentina esto se conoce como el robo del siglo, y cualquiera de mi edad se acuerda de dónde estaba ese día.
Paloma
¿Y tú dónde estabas?
Sebastián
En el living de casa, con mi viejo pegado a la tele desde que Crónica dio la noticia. No se levantó del sillón en toda la tarde, ni siquiera para cebar un mate.
Paloma
Vale. ¿Cuándo fue?
Sebastián
El viernes trece de enero de dos mil seis, en pleno verano. Poco después del mediodía entran en la sucursal del Banco Río de Acassuso dos tipos que parecen clientes normales. Lo raro es que uno de ellos lleva un delantal y una peluca bastante llamativa.
Paloma
¿Una peluca? Esto parece una comedia.
Sebastián
Esperá, que siguen llegando, porque unos minutos después entran otros tres. En muy poco tiempo, los cinco tienen el control del banco y de toda la gente que está adentro.
Paloma
¡Y encima un viernes trece!
Sebastián
Ahora te pregunto yo: si afuera tenés a media policía de la provincia esperándote, ¿cómo pensás que planeaban salir?
Paloma
¿Por el tejado, con un helicóptero?
Sebastián
Frío, frío. Mirá para abajo.
Paloma
¿Para abajo? Espera, espera…
Sebastián
Eso te lo cuento después, porque primero tenemos que hablar del hombre del traje gris.
Paloma
Suena a novela negra.
Sebastián
Se llamaba Luis Mario Vitette Sellanes, un uruguayo de unos cincuenta años que fue la voz de la banda…
Paloma
¿La voz? ¿Es que cantaba?
Sebastián
Hablaba, porque era el que conversaba por teléfono con la policía. Y fijate este detalle, que a mí me vuela la cabeza cada vez que lo pienso. Había tomado clases de teatro para prepararse para esas conversaciones con el .
Paloma
¿Teatro? ¿Para un banco?
Sebastián
Para negociar, que en este robo era casi lo mismo. Del otro lado de la línea estaba Miguel Sileo, el negociador de la policía. Y Vitette le hablaba siempre tranquilo y educado, como si fuera un vendedor de seguros.
Paloma
Tiene su lógica, porque si el secuestrador suena calmado, la policía no va a entrar a lo loco.
Sebastián
Yo trabajo en marketing, y te digo que ese tipo entendía de marca personal mejor que muchos de mis clientes. En una sola tarde construyó un personaje que la gente todavía recuerda veinte años después.
Paloma
Un personaje con pistola, Sebastián.
Sebastián
¿Te acordás de los ladrones armados?
Paloma
Sí.
Sebastián
Resulta que las pistolas que dejaron eran de juguete, unas réplicas de plástico de muy mala calidad…
Paloma
Espera. ¿Todas?
Sebastián
Eso es lo que se contó siempre, aunque años después Sileo aseguró que también tenían al menos una escopeta de verdad. Lo curioso es que al policía que el banco lo dejaron salir con su arma reglamentaria.
Paloma
Ostras. Qué caballeros.
Sebastián
Según Sileo, ese gesto fue de lo que más le sorprendió de toda la tarde.
Paloma
Ya, pero los rehenes no sabían cuáles eran de plástico. Para una cajera con una pistola delante, el plástico da exactamente el mismo miedo que el metal…
Sebastián
Tenés razón.
Paloma
Veintitrés personas pasaron una tarde horrible, y me parece importante no olvidarlo mientras nos reímos de la peluca.
Sebastián
Por suerte, a lo largo de la tarde fueron liberando a algunos rehenes, entre ellos a una clienta embarazada.
Paloma
¿Y qué pedían, algo imposible como en las películas?
Sebastián
Adiviná qué pidió Vitette.
Paloma
Mmm... ¿un coche para huir?
Sebastián
No.
Paloma
¿Dinero? No, ya tenían…
Sebastián
Pizzas y bebidas para todos.
Paloma
¿Pizzas? ¿En medio de un secuestro?
Sebastián
Pizzas, y encima dicen que una rehén cumplía años ese día y adentro le cantaron el feliz cumpleaños.
Paloma
Venga ya, no me lo creo.
Sebastián
Posta, lo contaron varios diarios argentinos.
Paloma
Pues yo leí que el propio Sileo lo niega. Según él, nunca hubo ningún feliz cumpleaños, y eso lo reconocen hasta los ladrones.
Sebastián
¿En serio? Entonces me comí el verso, como medio país.
Paloma
La pizza sí existió, ¿no?
Sebastián
La pizza sí, y además tenía truco, porque mientras la policía organizaba la entrega, la banda ganaba un tiempo precioso.
Paloma
¿Tiempo para qué?
Sebastián
Para trabajar tranquilos en la , donde estaban las cajas de seguridad con los dólares y las joyas de los clientes.
Paloma
¿Y cómo abrían las cajas, con una horquilla del pelo?
Sebastián
Con una herramienta hidráulica que habían fabricado ellos mismos, y a la que le pusieron un buenísimo: "Cañón Power".
Paloma
Quien le puso ese nombre necesitaba un editor con bastante urgencia.
Sebastián
El nombre era feo, pero la máquina funcionaba, porque abrieron más de ciento cuarenta cajas. Las fuentes no se ponen de acuerdo en el número exacto, aunque casi todas hablan de ciento cuarenta y tantas.
Paloma
Da igual, son muchísimas, pero cuéntame quién estaba detrás de todo esto, porque el del traje gris solo ponía la voz.
Sebastián
El cerebro, o por lo menos el que tuvo la idea, fue Fernando Araujo, un artista plástico de treinta y seis años…
Paloma
Un artista. Eso explica la rima.
Sebastián
Y también era profesor de artes marciales en San Isidro. Su socio técnico era un tipo al que le decían "el Ingeniero", aunque no tenía el título. Se llamaba Sebastián…
Paloma
Perdona. ¿Sebastián?
Sebastián
Sebastián García Bolster, que es un nombre muy común en Argentina, así que no empieces.
Paloma
Y tú trabajas en marketing, que es básicamente el arte de convencer a la gente de cosas.
Sebastián
En dos mil seis yo estaba mirando la tele con mi viejo, así que tengo testigos.
Paloma
Un testigo, y es tu padre.
Sebastián
Araujo empezó a darle vueltas a la idea en dos mil cuatro. Durante casi un año, él y García Bolster estudiaron el barrio a fondo. Encontraron un desagüe pluvial a unas diez cuadras del banco, y lo recorrieron midiendo la distancia entre cada tapa.
Paloma
Un desagüe pluvial, o sea, las de toda la vida.
Sebastián
Más o menos, porque son los conductos por donde el agua de lluvia baja hacia el río. Y acá viene un detalle de esta historia que me encanta. En noviembre de dos mil cuatro, los dos entraron al banco a sacar fotos del interior, y los empleados los descubrieron.
Paloma
¿Y llamaron a la policía?
Sebastián
Los echaron del banco. Nada más.
Paloma
Madre mía, les dieron una segunda oportunidad y desde luego la aprovecharon.
Sebastián
Del peor modo posible, así que volvamos a tu pregunta de antes: ¿por dónde se fueron?
Paloma
Pues después de tanta agua de lluvia, supongo que por un túnel hasta el desagüe.
Sebastián
Ahora sí, porque desde el del banco habían preparado un agujero que conectaba con el desagüe de la calle Perú. Y mientras la policía seguía pendiente de las pizzas, ellos bajaron con el …
Paloma
Y se fueron andando por las alcantarillas con los sacos de dinero al hombro.
Sebastián
Mejor todavía. En gomones.
Paloma
¿En qué?
Sebastián
En gomones, que son botes de goma, y encima con motor, diseñados por el ingeniero.
Paloma
Por el otro Sebastián.
Sebastián
Por el otro Sebastián, sí, y con esos botes navegaron unas catorce cuadras bajo tierra hasta una camioneta que los esperaba. Mientras tanto, arriba, había doscientos policías mirando fijamente la puerta del banco.
Paloma
Es buenísimo, toda la policía vigilando la puerta y el dinero yéndose en barca por debajo de sus pies.
Sebastián
Pasaron las horas, y cerca de las siete de la tarde uno de los rehenes llamó por teléfono a su hermana. Le contó que hacía un rato largo que no se oía a los ladrones por ningún lado.
Paloma
Y ahí entraron los del grupo especial, me imagino.
Sebastián
Ahí entró el grupo Halcón, que es una unidad especial de la policía bonaerense, y encontró lo que te conté al principio. Los rehenes estaban asustados pero bien, y de los ladrones .
Paloma
¿Y el túnel? ¿Lo vieron enseguida?
Sebastián
Tardaron bastante, porque el agujero estaba escondido detrás de un mueble. Y adentro, para complicar las cosas, habían dejado algo que parecía una bomba.
Paloma
¿Una bomba?
Sebastián
Parecía, pero los especialistas en explosivos confirmaron después que era falsa, igual que las pistolas de plástico.
Paloma
Estos señores tenían más atrezo que una compañía de teatro.
Sebastián
¡Y encima uno había estudiado teatro!
Paloma
Vale, me he ganado la rima.
Sebastián
La encontraron dentro del banco y decía así: "En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata y no amores".
Paloma
A ver, como editora te digo que esa rima cojea bastante, aunque reconozco que tiene su gracia.
Sebastián
¿Cojea? ¡Es poesía del conurbano, Paloma!
Paloma
Le pongo un seis, y es por el contexto. Aunque lo de "sin armas" , porque llevaban pistolas, y según Sileo, alguna de verdad…
Sebastián
Pero esa era justamente la idea que querían vender, un robo sin tiros y sin heridos. Y la frase "es sólo plata" funcionó como un eslogan perfecto.
Paloma
Ya estás con el marketing.
Sebastián
En la Argentina de esos años, mucha gente los miró con simpatía, porque nadie salió herido y la plata era de ricos.
Paloma
Pues a mí esa simpatía me incomoda un poco, la verdad. En esas cajas también podía haber ahorros de familias normales, o el anillo de alguna abuela.
Sebastián
Puede ser, no se sabe.
Paloma
Y llamar "ricachones" a tus víctimas es una forma bastante cómoda de sentirte Robin Hood.
Sebastián
Mirá, en eso tenés razón, porque Robin Hood repartía lo que robaba y estos se quedaron con toda la plata…
Paloma
Y no repartieron ni un duro.
Sebastián
Ni un peso. Te lo concedo.
Paloma
¿Y cuánto se llevaron, al final?
Sebastián
La cifra que más se repite es de unos diecinueve millones de dólares, entre efectivo y joyas. Sin embargo, algunos medios hablan de bastante más, porque probablemente muchos clientes no quisieron declarar lo que guardaban.
Paloma
Claro, porque entonces tendrían que explicar de dónde salía ese dinero.
Sebastián
Justamente, y por eso la cifra exacta no la sabe nadie. Además, de todo ese botín la policía recuperó una parte muy pequeña, poco más de un millón de dólares.
Paloma
O sea, que casi todo sigue por ahí, enterrado en algún jardín o gastado hace años.
Sebastián
O en Uruguay, pero antes adiviná cómo los atraparon.
Paloma
Seguro que alguno empezó a gastar demasiado y se compró un coche carísimo.
Sebastián
Es verdad que Vitette se compró un auto deportivo en Uruguay cinco días después, pero no los atraparon por eso.
Paloma
¿Entonces?
Sebastián
Por una esposa enojada, Alicia Di Tullio, la mujer de Alberto de la Torre, a quien todos le decían Beto. Él era uno de los cinco que estaban adentro, y a lo mejor te acordás del tipo del delantal y la peluca…
Paloma
¡El de la peluca! ¿Por qué?
Sebastián
Hay dos versiones, y según algunos medios ella estaba celosa porque creía que él tenía otra mujer. En cambio, él siempre contó que se pelearon por una bolsa llena de plata.
Paloma
Qué fuerte, a lo mejor pensó que Beto se iba a escapar con el dinero y la iba a dejar sola.
Sebastián
Ella llamó a los investigadores y les dio nombres, y en febrero, un mes después del robo, detuvieron a Beto.
Paloma
¿Con el dinero encima?
Sebastián
Con unos setecientos mil dólares, y a partir de ahí fueron cayendo los demás, uno detrás de otro.
Paloma
Vale, déjame que haga yo de detective: seguro que el ingeniero se escondió en el túnel…
Sebastián
Frío otra vez, porque al otro Sebastián lo encontraron en Villa Gesell, una ciudad de playa, y enseguida.
Paloma
Los Sebastianes no aguantáis nada.
Sebastián
Eso es una calumnia, y además, ¿sabés dónde encontraron a Araujo, el de la idea?
Paloma
¿En Uruguay, con Vitette?
Sebastián
No, estaba acampando en las montañas de San Juan, y en abril lo encontraron los gendarmes. Dicen que les dijo: "No pierdan tiempo, yo soy Fernando Araujo".
Paloma
Qué personaje, planea el robo del siglo y luego se va de acampada.
Sebastián
Un hombre con muchos intereses.
Paloma
Espero que las no fueran todo pizza y feliz cumpleaños.
Sebastián
El juicio empezó en febrero de dos mil diez, cuatro años después del robo. Al final, Beto de la Torre quedó con quince años de condena y Araujo con catorce. A García Bolster le dieron nueve, y al Paisa Zalloecheverría, que manejaba la camioneta, le dieron diez.
Paloma
¿Y Vitette, la voz?
Sebastián
Aceptó un juicio abreviado y le dieron veintiún años…
Paloma
¿Más que el de la idea?
Sebastián
Fue la más alta de todas, aunque con las rebajas casi todos salieron bastante antes de cumplir sus condenas. Hacia dos mil catorce, la mayoría ya estaba en libertad. A Vitette, cuando cumplió la mitad de la pena, lo expulsaron del país y volvió a Uruguay. Allá escribió un libro y abrió un negocio, ¿adivinás de qué?
Paloma
Uy... ¿una escuela de teatro?
Sebastián
Una joyería.
Paloma
Abrir una joyería después de vaciar más de ciento cuarenta cajas llenas de joyas es tener mucha cara.
Sebastián
Y todavía queda una parte sin resolver, porque hay quien dice que detrás había otro cerebro al que nunca juzgaron.
Paloma
Con semejante historia, era imposible que nadie hiciera una película. Y de esto me encargo yo, que el cine es lo mío.
Sebastián
Dale, contá, que seguro que la viste.
Paloma
Dos veces. Se llama "El robo del siglo", se estrenó en enero de dos mil veinte y la dirigió Ariel Winograd. Guillermo Francella hace de Vitette, el del traje gris, y Diego Peretti hace de Araujo, el cerebro.
Sebastián
Francella de ladrón uruguayo. ¡Qué espectáculo!
Paloma
Lo es, y en Argentina la vieron más de dos millones de personas en el cine. Pero ahora viene lo mejor: ¿sabes quién escribió el guion, junto con un productor?
Sebastián
Pará, che. No me digas que…
Paloma
Fernando Araujo, el hombre que planeó el robo, escribió después la película sobre su propio robo.
Sebastián
¡Mirá vos! Me parece genial, porque el tipo cobró dos veces por la misma idea.
Paloma
Y la segunda vez, por lo menos, fue legal.
Sebastián
Hay que reconocer que el cerebro sabía contar historias como pocos.
Paloma
Pues yo sigo pensando lo mismo que antes: tanto talento, y lo usó para asustar a veintitrés personas.
Sebastián
Ahí estamos de acuerdo, aunque lo de la pizza me sigue pareciendo genial. Ahora les paso la pelota a ustedes: ¿fueron unos genios del crimen o unos ladrones con buena prensa? Los espero abajo con sus argumentos.
Paloma
Y si queréis repasar el golpe paso a paso, el texto del episodio está enlazado en la descripción, y ese PDF no cuesta nada.
Sebastián
Antes de irnos, me guardé un último dato sobre Beto, el de la peluca.
Paloma
Al que su mujer, claro.
Sebastián
En esa película de dos mil veinte, el verdadero Beto de la Torre aparece en un pequeño papel. ¿Y sabés de qué hace?
Paloma
No me lo digas. ¿De policía?
Sebastián
De policía. ¡Nos vemos, chicos!
Paloma
Cuidaos, y ojo con las pelucas.

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