Aprendos Podcast

Nivel C1

Costa Rica

¿Se puede pagar por conservar un bosque?

Desde 1997, Costa Rica les paga a los dueños de fincas para que mantengan su bosque en pie, y hoy más de la mitad del país vuelve a estar cubierta de árboles. Valentina defiende el programa y Sebastián pregunta qué se compró exactamente con ese dinero: estudios, impuestos a la gasolina, racionamientos de agua y una ley argentina que nunca se cumplió.

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Palabras clave

Estas palabras aparecen en el episodio. En la transcripción, pasa el ratón o toca una palabra marcada para ver qué significa.

tumbarverbo
Hacer caer algo que está de pie, como un árbol o una pared.
El viento de anoche tumbó dos pinos del parque.
talarverbo
Cortar árboles por el pie, sobre todo muchos a la vez.
El ayuntamiento quiere talar los plátanos de la avenida para ampliar la acera.
el contribuyentesustantivo
La persona que paga impuestos.
La nueva autopista la van a pagar los contribuyentes durante veinte años.
la concesiónsustantivo
En una discusión, el punto en el que reconoces que el otro tiene algo de razón.
Tras dos horas de reunión, la empresa hizo una concesión: los viernes se sale a las tres.
la recaudaciónsustantivo
El dinero que se reúne cobrando impuestos, entradas o donaciones.
La recaudación del concierto benéfico se destinará al comedor social del barrio.
frenar en secoexpresión
Pararse de golpe, de repente. Se dice de un coche y también de un proyecto o de la economía.
Las obras del metro frenaron en seco cuando encontraron restos arqueológicos.
sensatoadjetivo
Que tiene buen juicio y actúa con lógica y prudencia.
Lo más sensato es esperar a que pase la tormenta antes de salir a la carretera.
el racionamientosustantivo
Un sistema que limita cuánto de algo puede usar cada persona porque no hay suficiente para todos.
Durante la sequía hubo racionamiento de agua y solo se podía regar de noche.
aflojarverbo
Hacer menos estricto o menos fuerte algo, como un control, una norma o un nudo.
En verano la empresa afloja las normas de vestimenta y se puede venir en sandalias.
poner el grito en el cieloexpresión
Protestar con mucha fuerza contra algo que parece injusto o escandaloso.
Los padres pusieron el grito en el cielo cuando el colegio subió el precio del comedor.
al azarexpresión
Sin seguir un orden ni un plan, por casualidad.
El profesor elige al azar a tres alumnos para que presenten su trabajo.
empatadoadjetivo
Con el mismo resultado o los mismos puntos que el contrario.
Iban empatados a cero hasta el último minuto, y entonces llegó el gol.
estafadoadjetivo
Engañado por alguien que se queda con tu dinero o no cumple lo que prometió.
Pagué un piso por internet que no existía y me sentí estafado.
mirar con lupaexpresión
Examinar algo con muchísimo detalle para encontrar errores o pruebas.
Antes de firmar la hipoteca, mi hermana miró el contrato con lupa.
dar la razónexpresión
Reconocer que otra persona tiene razón en lo que dice.
Al final mi padre me dio la razón: era mejor ir en tren.

¿Lo has entendido?

Elige la respuesta correcta.

1. ¿Qué pasaba en Costa Rica a mediados del siglo veinte, según Valentina?

2. ¿Por qué la ley forestal de 1996 le sirve a Sebastián para criticar el programa?

3. ¿Qué encontraron Robalino y Pfaff al estudiar los primeros años del programa?

4. ¿De dónde sale la mayor parte del dinero del programa?

5. ¿Qué pasa con la Ley de Bosques de Argentina?

Actividad 1

¿Cuál sobra?

En cada grupo hay una palabra o expresión que no encaja. Encuéntrala y piensa por qué.

1.

2.

3.

4.

Actividad 2

¿Qué harías tú?

Responde en dos o tres frases. Usa las palabras que te damos.

1. Mañana te ponen a dirigir el fondo de Costa Rica. Solo hay dinero para cien contratos nuevos y se presentan mil fincas.

Usa: al azar · mirar con lupa

No repartiría los contratos al azar. Miraría con lupa dónde está cada finca y elegiría primero los bosques que están cerca de una carretera nueva o de un potrero que avanza.

2. Tu ciudad anuncia que durante un año cortarán el agua por turnos, barrio por barrio, como en Bogotá.

Usa: racionamiento · sensato

Durante el racionamiento lo más sensato sería llenar baldes la noche anterior y ducharme en dos minutos. También pediría que la ciudad pagara a quien cuida el páramo de donde sale el agua.

3. Durante diez años cuidaste el bosque de tu finca porque una ley prometía pagarte, y el dinero nunca llegó.

Usa: estafado · poner el grito en el cielo

Me sentiría estafada, como dice Sebastián. Pondría el grito en el cielo con los otros dueños y pediría que el Gobierno cumpliera la ley antes de prometer nada nuevo.

Actividad 3

Tu turno

¿Le pagarías a alguien por no talar su bosque, aunque nunca sepas si lo iba a talar? ¿Quién ganó el debate para ti? Escribe un párrafo de cinco o seis frases. Usa al menos tres palabras de la lista.

Tu texto se guarda en este dispositivo.

Le daría la razón a Valentina, aunque con una concesión importante para Sebastián. Pagar por conservar un bosque me parece sensato, sobre todo cuando ese bosque protege el agua de una ciudad. Ahora bien, los contratos no se pueden repartir al azar: hay que mirar con lupa qué bosques están de verdad en peligro. Tampoco me gusta que el dinero dependa de la recaudación de la gasolina, porque con la pandemia el programa frenó en seco. Para mí, en el debate quedaron casi empatados.

Transcripción completa

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Valentina
Imagínate que tienes un bosque y el Estado te paga todos los años para que no lo toques.
Sebastián
¿Dónde firmo?
Valentina
En Costa Rica. Allá pagar por conservar un bosque es política de Estado desde hace casi treinta años, y el país pasó de perder selva a recuperarla.
Sebastián
¿Y si le estaban pagando a la gente por un bosque que nadie pensaba tocar, Valentina?
Valentina
Por eso vine preparada.
Sebastián
Yo también, y traigo un número que te va a doler bastante.
Valentina
Esto es Aprendos en español, nivel C1. Soy Valentina.
Sebastián
Y yo soy Sebastián.
Valentina
Y hoy discutimos el pago por servicios ambientales de Costa Rica. Yo vengo a defender que pagarle a la gente por cuidar el bosque funciona, y que ese país lo demuestra.
Sebastián
Y yo vengo a preguntar qué compraste exactamente con esa plata, porque pagar siempre es la parte fácil.
Valentina
Antes de empezar, si les gustan las historias verdaderas contadas por dos personas que no se ponen de acuerdo, suscríbanse, que aquí no faltan.
Sebastián
Hoy menos que nunca.
Valentina
Arranco yo, porque la historia empieza mal: a mediados del siglo veinte, Costa Rica bosque a toda velocidad para meter ganado, y mucha carne se vendía afuera.
Sebastián
Con préstamos de Estados Unidos para los ganaderos, encima, que recibieron millones para producir más carne.
Valentina
Eso también. Y hacia mil novecientos ochenta y siete, según la cifra que más se repite, al país le quedaba bosque en apenas una quinta parte del territorio…
Sebastián
Esperá, esperá. ¿Una quinta parte según quién?
Valentina
Según la cifra que sale en todas partes, Sebastián, así que déjame terminar la historia y después me la discutes.
Sebastián
Te dejo, pero anotá que esa pregunta queda abierta hasta que me la contestes.
Valentina
Anotada. En mil novecientos noventa y seis aprueban una ley forestal nueva, y al año siguiente arranca el programa. Un fondo público, Fonafifo, firma contratos con los dueños de las fincas: si mantienes tu bosque en pie, te pagan cada año por cada hectárea.
Sebastián
¿Y cuánto pagan? ¿Una fortuna?
Valentina
Qué va. Desde dos mil veinticuatro el ministerio paga una base de unos cuarenta y cinco dólares por hectárea al año, y casi el doble si el bosque protege agua o mucha biodiversidad.
Sebastián
Cuarenta y cinco dólares. En Buenos Aires eso es una cena para dos, y sin postre.
Valentina
Tú y tus cenas. Pero escucha el final, que es lo bonito: hoy los mapas oficiales dicen que más de la mitad del país vuelve a estar cubierta de bosque.
Sebastián
¿Y no les dieron por eso uno de esos premios que entregaba el príncipe Guillermo?
Valentina
El Earthshot, en octubre de dos mil veintiuno, en la categoría de proteger y restaurar la naturaleza. Y se lo dieron justamente por este programa de pagos.
Sebastián
Mirá, como campaña es perfecta, con un país chiquito, un príncipe y un gráfico que sube sin parar. Si me lo trae un cliente, se lo compro sin pensarlo.
Valentina
¿Ves? Hasta tú lo compras.
Sebastián
Lo compro como campaña. Como prueba de que el pago funciona, todavía me falta bastante.
Valentina
¿Y qué te falta?
Sebastián
Lo que le falta a toda campaña: saber qué habría pasado sin ella.
Valentina
Uy, ya empezamos.
Sebastián
Empezamos por el gráfico. En los años ochenta se vino abajo el mercado de la carne, y muchos ganaderos dejaron los potreros abandonados. Y un potrero abandonado en el trópico, si nadie lo toca durante unos años, se llena de árboles solito y gratis.
Valentina
Eso pasó, no te lo niego, pero un potrero que se llena de árboles también se puede volver a limpiar con fuego al año siguiente…
Sebastián
…salvo que una ley lo prohíba, y acá viene mi primer dato.
Valentina
Ya sé cuál es.
Sebastián
La misma ley forestal de mil novecientos noventa y seis prohíbe cambiar el uso del suelo donde hay bosque. Desde entonces, tumbar un bosque para meter vacas es ilegal, punto.
Valentina
Lo sé, lo sé.
Sebastián
Entonces explicame una cosa. Si ya está prohibido, ¿por qué le pagás a alguien para que no tale? Es como si me pagaran a mí todos los meses para que no me pase los semáforos en rojo.
Valentina
Ay, a ti sí habría que pagarte, Sebastián.
Sebastián
Muy graciosa. Contestame.
Valentina
Te contesto con otra pregunta: ¿tú crees que una ley cuida un bosque en una montaña donde el guardaparques más cercano vive a tres horas de camino?
Sebastián
No, pero…
Valentina
Pues ahí entra la plata, porque la prohibición te dice lo que no puedes hacer, mientras que el pago te da un motivo para cuidar lo que tienes. Y uno se pone del lado del bosque cuando el bosque le deja algo a fin de año, aunque sea poco.
Sebastián
Lindo como teoría, pero yo traje estudios.
Valentina
Ya sacó los estudios.
Sebastián
Unos investigadores, Alexander Pfaff y Juan Robalino, junto con Arturo Sánchez Azofeifa, los primeros años del programa. Compararon fincas con contrato y fincas muy parecidas que no tenían contrato.
Valentina
¿Y qué encontraron?
Sebastián
Casi nada. Adiviná cuántas hectáreas se salvaban de la tala por cada mil hectáreas que cobraban.
Valentina
No sé... ¿cien? ¿Cincuenta?
Sebastián
Dos. Como mucho, dos de cada mil, según el trabajo que Robalino y Pfaff publicaron en dos mil trece.
Valentina
¿Dos? No te creo.
Sebastián
Te lo juro. Y explican por qué: en todo el país ya se talaba poco. Además, muchos de los que se anotaban tenían bosques que casi nadie iba a talar, en laderas empinadas o lejos de los caminos.
Valentina
Mmm... eso no lo sabía, y me molesta un poquito.
Sebastián
Le pagaban a un señor por no talar un barranco donde no entra ni una cabra.
Valentina
Bueno, tampoco exageres con la cabra.
Sebastián
Exagero un poco, lo admito, pero la idea es seria: si pagás por algo que iba a pasar igual, estás tirando la plata de todos los .
Valentina
Te concedo los primeros años. El programa arrancó repartiendo contratos sin fijarse mucho en qué bosque estaba de verdad en peligro, y eso fue un error.
Sebastián
Primera . Y es tuya.
Valentina
Pero fíjate en lo que dicen esos mismos autores…
Sebastián
…que si se hubieran elegido tierras más amenazadas, el efecto habría sido mayor. Sí, también lo leí.
Valentina
Entonces el problema estaba en a quién se le pagaba, y eso tiene arreglo, ¿lo ves?
Sebastián
En el papel. ¿Y lo arreglaron?
Valentina
Ya empezaron. El esquema nuevo del que te hablaba, el de los cuarenta y cinco dólares, paga más a los bosques que protegen fuentes de agua o zonas con muchísima biodiversidad. Primero miras dónde está el bosque, y después decides cuánto vale cuidarlo.
Sebastián
Casi treinta años después, un poquito tarde, ¿no te parece?
Valentina
Tarde, de acuerdo, pero lo están corrigiendo con el programa andando, que es más de lo que hacen muchos países. Y aquí les pregunto a ustedes, que nos están escuchando: si tuvieran un bosque, ¿cuánto les tendrían que pagar al año para no cortarlo nunca? Cuéntennos en los comentarios.
Sebastián
Yo pido el doble que Valentina, por las dudas.
Valentina
Típico de ti.
Sebastián
Y ya que hablamos de plata, ¿sabés de dónde sale la mayor parte?
Valentina
Del impuesto a los combustibles, sí, un tres y medio por ciento…
Sebastián
…de lo que se con el impuesto a la gasolina y al diésel. Pensalo un segundo, Valentina: el bosque de Costa Rica se sostiene con la nafta que la gente quema en la carretera.
Valentina
¿Y eso qué tiene de malo?
Sebastián
¡Todo! Es un bosque a nafta: si un día los costarricenses manejan menos, o se pasan todos al auto eléctrico, el bosque se queda sin sueldo.
Valentina
El bosque a nafta... eso lo vas a repetir toda la tarde, ¿cierto?
Sebastián
Hasta que .
Valentina
Siéntate, entonces.
Sebastián
En dos mil veinte, con la pandemia, la gente dejó de moverse y la recaudación se cayó. El fondo tuvo que tirar de sus reservas para seguir pagando los contratos que ya había firmado.
Valentina
Pero los pagó.
Sebastián
Los viejos sí. Para los nuevos, el fondo calculaba que al año siguiente entrarían unas pocas miles de hectáreas, cuando lo normal eran cuarenta mil.
Valentina
Uf. Eso sí fue un frenazo, no te lo discuto.
Sebastián
¿Ves? El bosque a nafta .
Valentina
Pero ojo, que la gasolina no es lo único que lo sostiene. También pagan los que usan agua, con un cobro que se llama canon de agua, y eso para mí es lo más de todo el sistema.
Sebastián
¿Por qué lo más sensato?
Valentina
Porque me toca de cerca: ¿te acuerdas del de agua que tuvimos en Bogotá?
Sebastián
Algo leí. ¿Fue largo?
Valentina
Un año entero, de abril de dos mil veinticuatro a abril de dos mil veinticinco. Cortaban el agua por turnos, barrio por barrio, y la noche anterior en mi edificio todo el mundo llenaba baldes…
Sebastián
¿Baldes? ¿En la capital?
Valentina
Baldes, ollas y lo que hubiera, y mi vecina del tercero llenó hasta una pecera vacía que tenía guardada en el clóset.
Sebastián
¿Una pecera? ¿Y el pez?
Valentina
Tranquilo, que el pez se había muerto hacía años. El caso es que la mayor parte del agua de Bogotá baja de un páramo, Chingaza.
Sebastián
¿Y cuánto es la mayor parte?
Valentina
Ahí las cifras bailan: unos dicen el setenta por ciento y otros el ochenta, según a quién le preguntes. Ese año aprendí que el agua de la llave tiene dirección y nombre propio. Por eso me parece lógico que quien usa esa agua le pague algo a quien cuida el monte de donde sale.
Sebastián
En eso te doy la razón, y que quede grabado.
Valentina
Perdón, ¿me la diste?
Sebastián
Te la di en el agua, y solo en el agua, porque ahí se ve clarito quién paga y qué recibe a cambio.
Valentina
Me la llevo igual, y la anoto: la primera tuya.
Sebastián
Ahora, la otra pregunta del principio: ¿quién recibe la plata? Porque los contratos de protección aceptaban hasta trescientas hectáreas por dueño cada año, y trescientas hectáreas es muchísima finca.
Valentina
O sea que tú crees que se lo llevan los ricos.
Sebastián
Es lo que pasa casi siempre: el que tiene abogado y topógrafo llena los papeles primero, y el pequeño productor se entera cuando se acabó la plata.
Valentina
Pues mira, aquí te equivocaste de país. Según Xinia Brenes, que preside una organización de ingenieros forestales, alrededor del setenta por ciento de las fincas del programa tienen cuarenta hectáreas o menos.
Sebastián
¿Cuarenta o menos? Eso es una finca de familia.
Valentina
Exacto. Y en dos mil veinte el fondo explicaba que sus mayores beneficiarios eran los pueblos indígenas.
Sebastián
Eso no me lo esperaba.
Valentina
¿Seguro? Porque te quedaste callado un buen rato, y tú nunca te quedas callado…
Sebastián
…no me lo esperaba, ya lo dije, y ahí te concedo algo importante. Si la plata llega a comunidades que viven dentro del bosque y lo cuidan desde siempre, me parece justo pagarles. Y me lo parece aunque nunca sepamos cuántos árboles salvó cada pago.
Valentina
¡La segunda tuya, y la anoto con letras grandes!
Sebastián
Ya sé que llevás la cuenta, no hace falta que lo anuncies.
Valentina
Y ahora vamos con lo de comprobar el resultado, que era tu otra queja.
Sebastián
Mi queja principal.
Valentina
En dos mil veintidós, el Banco Mundial le pagó a Costa Rica dieciséis millones cuatrocientos mil dólares por emisiones evitadas en los dos años anteriores. Y antes de soltar un solo dólar, hubo una verificación independiente.
Sebastián
¿Por cuántas toneladas de carbono?
Valentina
Unos tres millones trescientas mil, redondeando.
Sebastián
Dejame hacer la cuenta... eso sale a unos cinco dólares…
Valentina
…la tonelada, más o menos. ¿Por qué pones esa voz?
Sebastián
Porque cinco dólares me da todavía más miedo, y te explico por qué con algo que me pasó con una marca de ropa. Me pidieron una campaña con la frase "por cada compra, plantamos un árbol". Y yo pregunté dónde estaban los árboles, quién los contaba y qué pasaba si se secaban.
Valentina
¿Y qué te contestaron?
Sebastián
Me miraron como si fuera un marciano, y cuando les dije que sin un mapa no hacía la campaña, se fueron con otra agencia.
Valentina
Perdiste un cliente por un mapa.
Sebastián
Por un mapa, sí, y no me arrepiento. Cuando el carbono sale tan barato, cualquiera lo compra para lavarse la cara, y el bosque se queda en una foto bonita para redes.
Valentina
Pero justo en este caso sí hubo mapa, Sebastián. Hubo un informe oficial de monitoreo y alguien de afuera que lo revisó todo antes de pagar.
Sebastián
Eso es bastante más serio que mi cliente, te lo reconozco.
Valentina
¿Otra concesión?
Sebastián
Media. Y no te emociones, que ahora viene la otra media.
Valentina
A ver, dime.
Sebastián
El mismo Gobierno quiso los controles, porque en dos mil veinticuatro propuso quitar el regente forestal en los contratos de protección.
Valentina
El regente, el ingeniero que va y firma que el bosque sigue ahí.
Sebastián
Ese. Y el Colegio de Agrónomos . Su fiscal, Michael Garro, dijo que la regencia es precisamente lo que asegura que el bosque siga en pie.
Valentina
Y el ministerio contestó que iba a seguir habiendo visitas al campo …
Sebastián
Visitas al azar. Ya. Yo también voy al gimnasio al azar.
Valentina
Eso explica muchas cosas, la verdad.
Sebastián
¡Ey! Un poco de respeto.
Valentina
Y esto ya es pura opinión mía: los regentes cobran por firmar esos informes, así que en esa pelea también defendían su propio trabajo.
Sebastián
Puede ser, pero que alguien cobre por controlar no quiere decir que el control sobre.
Valentina
Eso también es verdad. Ahí quedamos .
Sebastián
Y ahora vuelvo a la pregunta que te pedí que anotaras al principio, la de la quinta parte en mil novecientos ochenta y siete.
Valentina
Ya sabía yo que no se te iba a olvidar.
Sebastián
Hay un estudio de dos mil dos que comparó todas las cifras de bosque publicadas en Costa Rica desde mil novecientos cuarenta. Y concluye que cambian muchísimo según cómo defina cada uno qué es un bosque, y según el método con el que lo midieron.
Valentina
O sea, que a lo mejor la curva es más dramática en el gráfico que en el monte.
Sebastián
A lo mejor. Y fijate que la página del premio dice que los bosques se duplicaron, sin decir desde cuándo ni con qué mapa.
Valentina
Bueno, en eso tienes razón, y me da un poquito de pena. Lo de "se duplicaron" lo leí en todas partes, y cuando busqué de dónde salía, no encontré el número de partida por ningún lado.
Sebastián
¿Ves? Marketing puro.
Valentina
Entonces corrijo lo que dije al principio: Costa Rica recuperó muchísimo bosque, y en eso coinciden todos los mapas que he visto. Ahora, cuánto de esa recuperación se debe al pago, eso no lo sabe nadie con exactitud.
Sebastián
Gracias, era lo único que yo pedía.
Valentina
Mentira, también pedías lo de la nafta, y eso sigue sin pasar. Ahora te pregunto yo: ¿en Argentina cómo lo hacen?
Sebastián
Ay, no me hagas esto.
Valentina
Cuéntame, cuéntame.
Sebastián
Tenemos una Ley de Bosques desde dos mil siete. Dice que un fondo para pagarle a quien conserva bosque nativo tiene que recibir al menos tres pesos de cada mil del presupuesto nacional.
Valentina
¿Y los recibe?
Sebastián
Ningún gobierno lo cumplió desde que existe la ley. Para el año pasado, según varias organizaciones, le asignaron más o menos un tres por ciento de lo que le tocaba.
Valentina
¿Un tres por ciento? Uy, Sebastián, entonces tu país me está dando la razón a mí.
Sebastián
¿Cómo te va a dar la razón? Es exactamente al revés…
Valentina
…es justo lo que estoy diciendo, porque allá el problema es que no pagan. Costa Rica lleva casi treinta años pagando, con gasolina cara o barata, con pandemia o sin ella.
Sebastián
Mirá... ahí me agarraste, y me duele. Una ley que promete plata y después no la da hace más daño que una que no promete nada. El que conservó esperando ese pago termina sintiéndose .
Valentina
¡Van dos y media tuyas!
Sebastián
Esa no cuenta, era sobre Argentina.
Valentina
Entonces cuenta doble. Y a mí lo que más me convence es cuánto ha durado. En marzo del año pasado, el ministerio contaba unos setecientos sesenta millones de dólares pagados a más de veintiún mil dueños de bosques y plantaciones.
Sebastián
Repartido en casi treinta años, tampoco es tanto.
Valentina
Exacto, no es tanto, y por eso me parece barato. ¿Cuánto vale un año entero con baldes en la cocina?
Sebastián
Eso es trampa emocional, Valentina.
Valentina
Es tu especialidad. Yo solo la estoy usando un ratito.
Sebastián
Bien jugado, eso te lo acepto.
Valentina
Dime entonces qué harías tú: si mañana te ponen a dirigir el fondo, ¿lo cierras?
Sebastián
No, cerrarlo no. Le pagaría solo a los bosques que de verdad están en peligro, cerca de una carretera nueva o de un potrero que avanza. Y lo financiaría con algo más estable que la gasolina.
Valentina
Pero eso es casi lo que propuso el ministerio: pagar más donde más importa.
Sebastián
Casi. La diferencia es que yo mediría el peligro antes de pagar, y ellos miden después y sacan la foto.
Valentina
Entonces, al final, ¿se puede o no se puede pagar por conservar un bosque?
Sebastián
Pagar se puede. Lo que no sé es si pagaste por el bosque o por la foto del bosque…
Valentina
¡Otra vez con la foto! Esos mapas los hacen técnicos con imágenes de satélite, Sebastián, y…
Sebastián
…y a esos técnicos los paga el mismo país que quiere ganar el premio…
Valentina
¡Pero los revisó alguien de afuera! Y además…
Sebastián
Pará, pará, que si seguimos nos dan las tres de la mañana.
Valentina
Tienes razón, paremos aquí. Que decidan ellos.
Sebastián
Ustedes escucharon a los dos. ¿Le pagarían a alguien por no talar su bosque, aunque nunca sepan si lo iba a talar? Dejen su veredicto en los comentarios, y digan quién ganó.
Valentina
El guion completo, con las palabras clave, lo tienen en un PDF gratis, y el enlace está en la descripción.
Sebastián
Y si les gustó escucharnos pelear con datos en la mano, suscríbanse, así no se pierden el próximo round.
Valentina
Que en nivel C1 nos lleva a los Andes, con los quipus, unas cuerdas llenas de nudos que guardaban cuentas enteras.
Sebastián
Y que todavía nadie ha terminado de leer, así que ahí no hay satélite que valga.
Valentina
Chao, Sebastián. Y deja descansar el bosque a nafta.
Sebastián
Nunca. Chau, chicos.

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